Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta, pero no le alcanzó y habrá balotaje con Lula el 25 de octubre

Flávio Bolsonaro dio el golpe que no habían anticipado varias de las principales encuestas y quedó primero en la elección presidencial. Sin embargo, no le alcanzó para ganar en primera vuelta y ahora deberá enfrentar nuevamente a Lula el 25 de octubre.

Un auténtico sacudón político sacudió a Brasil y a toda la región este domingo. Con el 96,16% de los votos escrutados, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro protagonizó una victoria tan sorpresiva como contundente al cosechar el 47,1% de los sufragios en la primera vuelta de las elecciones generales. El candidato del Partido Liberal dejó en segundo lugar al actual jefe de Estado y aspirante a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, quien alcanzó el 45,3%. Si bien el triunfo del hijo del expresidente fue holgado en términos relativos, no le bastó para cruzar el piso del 50% necesario para consagrarse, por lo que la presidencia de la principal potencia sudamericana se resolverá en un balotaje el próximo 25 de octubre.

La jornada electoral estuvo atravesada por una participación que rondó los parámetros habituales, registrando un nivel de abstención del 20,92%, una cifra casi idéntica al 20,80% reportado en la contienda presidencial de 2022. Sin embargo, la gran derrotada del domingo fueron las consultoras de peso como Quaest, Atlas Intel y Datafolha que proyectaban durante la última semana previa a las urnas un escenario de extrema paridad o bien un triunfo moderado de Lula da Silva. Ninguna firma anticipó el despliegue del voto silencioso que terminó inflando la performance del referente de la derecha.

Para entender el salto cuantitativo de Flávio Bolsonaro hay que poner la lupa sobre el desgaste estructural de la figura de Lula da Silva y la pérdida de tracción del Partido de los Trabajadores en los sectores populares. El presidente de 80 años, que busca su cuarto mandato no consecutivo, pagó en las urnas la factura de las promesas de campaña incumplidas.

Aquella mítica promesa de 2022 que prometía el regreso de la «picanha con cerveza» para la mesa de los trabajadores chocó de frente con la realidad cotidiana de los supermercados. A pesar de que el Palacio del Planalto logró sostener un tipo de cambio relativamente planchado y mantener a raya los índices inflacionarios, el encarecimiento real de la canasta básica de alimentos generó una sensación de frustración económica. El bolsillo de las clases medias y bajas pesó más que la retórica institucional del oficialismo.

Al mismo tiempo, la candidatura de Flávio Bolsonaro, de 45 años, operó como un verdadero espaldarazo político y judicial para su padre, Jair Bolsonaro, quien se encuentra detenido por el intento del golpe de Estado de 2022. El regreso del bolsonarismo a la cima del poder abre un abanico de salvoconductos: desde la búsqueda de un indulto presidencial hasta la presión política para modificar la correlación de fuerzas en la Corte Suprema y lograr la anulación de las causas.

Lo que se jugó en las urnas este domingo trasciende las fronteras brasileñas. Con 158 millones de ciudadanos habilitados para elegir la fórmula presidencial, además de renovar las 27 gobernaciones provinciales, el Senado y la Cámara de Diputados, el resultado altera el equilibrio de poder en todo el continente. El duelo entre la izquierda y la derecha impacta de lleno en el funcionamiento de los BRICS, en la integración del Mercosur y en el estatus de Brasil como el mercado insignia de América del Sur.

En la cúpula oficialista intentan aferrarse a la hipótesis de que las tres semanas de campaña de cara al balotaje del 25 de octubre permitan resetear la narrativa, endurecer los discursos y forzar una remontada épica. Sin embargo, el candidato del Partido Liberal es perfilado como el gran favorito para quedarse con el Planalto en la segunda vuelta.