La diputada nacional Myriam Bregman salió al cruce de la ingeniería electoral que intenta tejer un sector del peronismo de cara a las elecciones presidenciales y liquidó cualquier especulación sobre un eventual acuerdo con figuras como Santiago Cúneo y Guillermo Moreno.
Durante una entrevista en el canal de streaming Gelatina, la referenta del PTS y del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U) descartó cualquier tipo de confluencia con personajes de la derecha peronista: “Yo no puedo estar en un espacio con Cúneo, antisemita y misógino, porque es una elección política sumar eso, o con quien elige a Moreno, es evidente que no querés una transformación si elegís lo más sepia de lo sepia”, lanzó. Y remató: “Cuando hay olor a rancio, hay olor a rancio; tenemos proyectos políticos estratégicos totalmente diferentes”.
La crítica de la ex candidata presidencial no se limitó a esos dirigentes, sino que también expuso las contradicciones de Juan Grabois por permanecer dentro de ese armado: “La dirigencia hace su jueguito, por ejemplo, Juan Grabois eligió estar en ese lugar y cuando él tenía problemas, yo era su abogada”, recordó.
No obstante, «La Rusa» diferenció el debate de fondo de las metodologías agresivas que imperan en la política actual: “Este es un gobierno de ultraderecha que quiere el click y la agresión fácil, no hay que copiar su nivel de violencia”, advirtió.
El pasado fin de semana, Bregman encabezó la multitudinaria «Marcha de la Bronca» contra las políticas del gobierno de Javier Milei. La movilización, que marchó desde el Congreso de la Nación hasta un acto central en Plaza de Mayo, congregó a más de 350 organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, ambientales y de derechos humanos, replicándose además otras ciudades del país.
La consigna fue por aumentos inmediatos de salarios y jubilaciones, prohibición de despidos, anulación de la reforma laboral, la ruptura de las ataduras con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la reapertura de la planta neumática FATE. Paralelamente, la jornada sumó el respaldo a los trabajadores del Hospital Garrahan, al presupuesto universitario y a los reclamos del colectivo de personas con discapacidad, sectores duramente castigados por la motosierra libertaria.
La centralidad de Bregman como la principal voz opositora por izquierda se proyecta además en los estudios de opinión pública. De cara a las presidenciales de 2027, diversas encuestas sobre imagen positiva de dirigentes a nivel nacional han arrojado una sorpresa: la diputada del FIT-U se ubica dentro del top 5 de liderazgos con mayor aprobación en la Argentina, compartiendo los escalones superiores con figuras como Axel Kicillof, Javier Milei o Patricia Bullrich. Con 40% de aceptación popular según las consultoras, el piso electoral de la izquierda ratifica que el rechazo al ajuste no necesita diluirse en pactos conservadores para ser representativo.




