Luis «Toto» Caputo volvió a poner sobre la mesa los dólares guardados en casa. Esta vez, el escenario fue una charla con estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), donde el ministro de Economía les pidió que intenten convencer a sus padres de sacar esos ahorros “del colchón” y llevarlos al sistema financiero.
La explicación de Caputo apuntó a la desconfianza que todavía existe entre parte de los argentinos y los bancos. Según planteó, muchas personas de su generación mantienen sus dólares fuera del sistema por malas experiencias económicas del pasado y por el temor a que las entidades financieras puedan quedarse con sus recursos. “Vos tenés a la gente con los dólares abajo del colchón y que no se animan a llevarlo al banco porque todavía tienen miedo”, expresó.
El ministro consideró que ese temor tiene un fuerte componente generacional. Para quienes atravesaron crisis, corralitos, restricciones cambiarias y episodios de inestabilidad financiera, la idea de confiar nuevamente los ahorros a un banco no resulta tan sencilla.
Con ese diagnóstico como punto de partida, Caputo hizo un pedido particular a los estudiantes. “No se enojen con sus padres cuando les dicen: ‘Yo no voy a sacar la plata del colchón’”, afirmó. Y agregó: “Traten de convencerlos igual”.
Caputo sostuvo que parte de esa desconfianza se explica por experiencias que afectaron a quienes vivieron distintos episodios de inestabilidad económica y financiera. Desde su perspectiva, una macroeconomía más ordenada debería contribuir a reducir la posibilidad de que vuelvan a repetirse situaciones de ese tipo.
Detrás de la discusión sobre el colchón hay, además, un objetivo económico concreto: que los dólares que permanecen fuera del circuito financiero puedan transformarse en ahorro formal, crédito e inversión.
La idea forma parte de una agenda que el Gobierno viene impulsando y que también aparece vinculada al proyecto de Ley de Inocencia Fiscal, presentado como una herramienta para incentivar la formalización de ahorros que permanecen fuera del sistema.
En los últimos meses, Caputo insistió varias veces con la necesidad de movilizar esos recursos. En agosto, el ministro señaló que los depósitos en dólares del sector privado habían pasado de USD 14.100 millones en diciembre de 2023 a USD 40.300 millones, mientras que los préstamos en dólares habían crecido de USD 3.700 millones a USD 24.600 millones.
En esa línea, Caputo también había explicado que los ahorros fuera del sistema no solamente representan una decisión individual de los argentinos, sino que tienen un impacto sobre la economía en su conjunto: si esos recursos permanecen inmovilizados, no pueden convertirse en crédito para empresas, inversiones o proyectos productivos.
El planteo del ministro se inserta así en una discusión más amplia sobre la relación entre los argentinos, el peso, el dólar y el sistema financiero.
La preferencia por ahorrar en moneda estadounidense tiene una larga historia en el país y no se explica únicamente por la coyuntura actual. La inflación, las sucesivas devaluaciones, los controles cambiarios y las crisis financieras dejaron una marca profunda en varias generaciones de ahorristas.
El Gobierno viene asociando esa estrategia con el desarrollo del mercado de capitales, la expansión del crédito y la formalización de los ahorros. Caputo sostuvo en otras oportunidades que el objetivo es que los dólares que hoy permanecen inmovilizados puedan contribuir al financiamiento de la economía.




